Famoso en la herbolaria maya por sus extraordinarias cualidades cicatrizantes, antisépticas y antiinflamatorias. La decocción de sus hojas se utiliza en baños, lavados o compresas para sanar heridas, llagas, erupciones y picaduras.
Arbusto espeso de 2 a 5 metros de altura con tallos rojizos y hojas verticiladas de tono verde con matices cobrizos. Sus inflorescencias son tubulares, de color rojo-anaranjado intenso, seguidas de pequeñas bayas ovoides que maduran de rojo a negro violáceo.
Es un pilar biológico clave en la selva baja; sus flores tubulares proveen néctar ininterrumpido a colibríes, mientras que sus frutos carnosos constituyen un alimento fundamental para decenas de especies de aves locales.
Indispensable en la restauración ecológica del parque, funcionando como el motor principal de atracción y permanencia de avifauna en el santuario.