Ampliamente reconocida por sus propiedades antisépticas, antiinflamatorias y descongestionantes. Se aprovecha el hervor de sus hojas para hacer buches contra dolores de garganta, aliviar la tos crónica y calmar afecciones en la piel.
Herbácea perenne de porte acrocaule que crece en rosetas apretadas. Muestra hojas sésiles, espadañadas, de textura suculenta; el haz es de un brillante verde oliva y el envés exhibe un profundo tono violeta o púrpura. Sus flores blancas nacen en las axilas foliares resguardadas por brácteas purpúreas.
Tolera condiciones extremas de sequía y sol directo sobre roca caliza. Sus rosetas captan agua de lluvia y rocío, creando microambientes húmedos para fauna menor del suelo.
Constituye un recurso fundamental en la jardinería xérica y medicinal de la región, destacando por su marcada adaptación a la litología calcárea peninsular.