Conocido por su corteza y raíces sumamente amargas con propiedades antiparasitarias, antivirales y tónicas. Ha sido utilizado históricamente para combatir la disentería amebiana, fiebres intermitentes y parásitos intestinales.
Encarna la sabiduría de lo amargo como medicina protectora de los órganos vitales. En la tradición maya, los árboles con maderas y cortezas amargas se asocian con la purificación del cuerpo y la expulsión de los 'malos vientos' del aparato digestivo. Su porte sobrio y su resistencia a la sequía extrema lo convierten en un símbolo de templanza y fortaleza ante la adversidad climática.
Árbol noble muy resistente a las sequías extremas y suelos pobres. Sus pequeños frutos carnosos representan un valioso suministro de alimento para aves locales y pequeños mamíferos.